Cuando conducimos en días de lluvia intensa puede ocurrirnos que el coche atraviese una zona donde el agua se haya acumulado y los neumáticos pierdan adherencia, haciéndonos perder el control del coche. Esto se conoce como aquaplaning. Se trata de una situación más común de lo que pensamos, por eso hoy queremos daros unas claves para identificar una situación de aquaplaning y hacerle frente.

Lo primero y más importante para evitar el aquaplaning es conocer por qué se produce. Este fenómeno se debe principalmente a dos factores: por un lado, el grosor de la película de agua que cubre la calzada, y por otro la velocidad a la que circula nuestro vehículo. Cuanto más grosor de la película de agua, o más velocidad, más probabilidades hay de sufrir un aquaplaning. De ahí podemos extraer las claves para evitar una situación de aquaplaning.

CÓMO EVITAR UNA SITUACIÓN DE AQUAPLANING

  1. Modera la velocidad: Cuando conduzcas con una climatología lluviosa, sobre todo si es intensa, debes hacerlo a una velocidad moderada, para poder controlar tu coche y evitar sustos. Los neumáticos agarran peor cuando la calzada está mojada, así que evita movimientos bruscos como cambios de dirección o frenazos.
  2. Observa la carretera: Ser observador es una de las principales cualidades del buen conductor. Debemos fijarnos en lo que tenemos alrededor, y si llueve (o ha llovido), observa en qué estado se encuentra la carretera y presta especial atención a charcos o posibles balsas de agua.

Si ya es demasiado tarde y te ves inmerso en un aquaplaning, deberás tomar las riendas y tratar de conseguir de nuevo el control de tu vehículo.

IDENTIFICAR EL AQUAPLANING Y ACTUAR

  1. Identificar el aquaplaning es muy sencillo. Primero notarás una sensación de flotabilidad y ligereza, como si condujeras sobre hielo y costara muy poco girar. Después notarás la pérdida de la dirección. Tu coche habrá comenzado a deslizarse y no responde al movimiento del volante.
  2. Evita los frenazos: No intentes detener el coche pisando el freno. Esto hará que las ruedas se bloqueen y pierdas totalmente el control. Suelta suavemente el acelerador y espera a que el coche pierda velocidad. Las ruedas volverán a agarrarse al asfalto y podrás seguir conduciendo de manera normal.
  3. No hagas nada con el volante: Aunque nuestro primer instinto es intentar rectificar la trayectoria a través del movimiento del volante, la dirección no responderá. Si el aquaplaning se produce en una recta, simplemente mantén el volante en la misma posición y reduce la velocidad soltando el acelerador, hasta que los neumáticos vuelvan a tomar contacto con la carretera. Si te ocurre en una curva, mantén el volante girado lo justo para trazarla, y de nuevo, reduce la velocidad.

Pero como siempre, la mejor manera de evitar una situación de peligro es aplicar el sentido común. Revisa el estado y la presión de tus neumáticos de forma periódica, para asegurarte que están en las mejores condiciones. Además, si tienes que cambiar tus neumáticos y te has decidido por una marca desconocida o más económica que los fabricantes tradicionales, comprueba bien sus prestaciones para que lo barato no te acabe saliendo caro. Y por supuesto, si tus neumáticos no están en las mejores condiciones, adapta tu conducción: evitar el aquaplaning es la mejor manera de afrontarlo 🙂